Mayte Gómez Molina
La sala es blanca. Uno podría pensar en un quirófano pero yo pienso en una espacio entre espacio, un limbo, en este caso, de las naciones. Parece que una gran hecatombe ha traído a la tierra vientos violentos y después una era de hielo, por lo que las banderas de diferentes países han ido a parar todas juntas y han quedado congeladas en extrañas formas. De las formas que han adoptado tras vagar por el mundo, unirse y congelarse, podría decirse que tienen similitud con enormes orqídeas o peces león. Pero yo solo pienso en enormes pájaros embalsamados, disecados. O fotografiados, que en el fondo es lo mismo. Algunos de estos ramilletes de banderas cuelgan del techo como si fuesen el globo que se le escapa a los niños en las noches de feria, pobrecitos, que pensaban que por anudar algo de un cordel iba a ser suyo mucho tiempo.
El problema de que las banderas se parezcan a los pájaros es que algunas personas han visto tanto su parecido que han incluido un pájaro en ellas, un pájaro nacional. Está bien identificarse con un pájaro, mucho mejor que identificarse con un ser humano que nos parece capaz de volar. El problema es que el pájaro que en el pasado anidó en muchas banderas es un águila, a veces un águila con dos cabezas. Las águilas son animales majestuosos y normales, pero las personas los han elegido porque opinan que no tienen depredador: en el cielo no hay fauces. A veces se las representa matando a una serpiente, porque las serpientes son malas y las águilas son buenas, pero no buenas como son un cordero o un conejito, sino buenas con las de su raza e indiferentes o predadoras de las demás. Siempre son las que vuelan en lo más alto del azul. Pero después del azul viene el negro y, depsués del negro quién sabe. En cualquier caso, no creo que desde más allá del negro se vean las águilas.
Breve lista de países con banderas que tienen un pájaro, pero que no es un águila: Bandera de la Isla de Navidad, que tiene un rabijunco menor. Bandera de Australlia occidental, que tiene un cisne. Bandera de las Azores que tiene un azor. Bandera de Dominica, que tiene un loro Sisserou.Bandera de Ecuador, que tiene un condor. Cabe destacar que esta bandera pierde puntos porque el condor no es de un país, el condor es de los Andes, y los Andes, al ser una cordillera, no tienen que lidiar con esta tontería de ondear nada. Bandera de Luisiana, que tiene un pelícano. Bandera de Papúa Nueva Guinea que tiene un ave del paraíso raggiana. Bandera de la Isla de Ascensión, que tiene tres charranes fúlgidos. Especial mención porque también tiene dos bellas tortugas, que no se parecen a banderas, sino a pesados monumentos erigidos ya hace mucho que se mueven despacio gracias a imperceptibles movimientos tectónicos que van cambiando las cosas de sitio, aunque no nos demos cuenta. Bandera de la Isla de Santa Elena, que tiene un
chorlito de Santa Elena. Bandera de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que tiene un albatros abstracto. Bandera de Tristán de Acuña, que tiene un albatros figurativo. Pendientes de clasificiación quedan las banderas de Rodesia y Zimbaue que tienen lo que se conoce como ave nacional de Zimbaue, que se especula que podría ser un águila volatinera o un águila pescadora africana. Un comité de colibríes revisará si se permite el águila africana como pájaro, ya que tal vez es la única defensa contra el águila europea y norteamericana.
Como las jaulas de los pajarillos, las banderas de los países a veces se sacan a los balcones. Y uno nunca sabe si las personas sacan la bandera fuera por orgullo, para que los demás la vean, o porque no la soportan dentro de casa. Ya se sabe: uno quiere un lorito pero después el lorito habla mucho, siempre repitiendo las mismas cosas (nación, fronteras, himno, etc.) y acaba en el balcón. Una bandera en un gran edificio no es que tenga más sentido, pero está acorde con la escala. Si la misma bandera enorme que ondea en las instituciones la metemos en una casa normal y corriente, se le enredaría a la gente en las zapatillas de estar en casa y se tropezarían por el pasillo o al levantarse por la noche a orinar o beber agua. Por eso es bueno que las banderas estén siempre fuera y nunca en las casas. Es lo más seguro.
La bandera que necesito debería poder bajarla del mástil sin que me metan en la cárcel. Si la bandera no sirve de mantel o para taparme por la noche, no tiene nada que ver conmigo y no la quiero. Debería de servirme a mí la bandera y no al revés. Pero es un fenómeno común que los seres humanos se hagan esclavos de los objetos que ellos mismos han creado, porque se les olvida que los hicieron ellos, o porque deciden olvidarlo para no tener que ser responsables de sus creaciones.